El pasado 16 de mayo, estudiantes del programa Profesional en Lenguas Extranjeras participaron en una jornada de arborización en Floridablanca, una iniciativa que unió conciencia ecológica, trabajo colaborativo y responsabilidad social. La actividad, desarrollada como parte de los procesos de proyección social de la facultad, reunió a estudiantes, docentes y administrativos con un mismo propósito: sembrar vida y generar impacto positivo en el entorno.
La jornada logró la donación y siembra de 155 árboles, una cifra que representa mucho más que un aporte ambiental. Cada árbol sembrado simboliza el compromiso de una nueva generación que entiende que el cuidado del medio ambiente no es una tarea exclusiva de expertos o activistas, sino una responsabilidad colectiva que comienza con pequeñas acciones.
Además de contribuir a la recuperación ecológica del sector, la iniciativa también buscó fortalecer la economía familiar y la seguridad alimentaria de las comunidades beneficiadas. De esta manera, el proyecto conectó el bienestar ambiental con el desarrollo social, demostrando que sostenibilidad y solidaridad pueden ir de la mano.
Pero más allá de los resultados visibles, la experiencia dejó una reflexión importante entre los participantes: los jóvenes universitarios tienen el poder de liderar cambios reales. Actividades como esta permiten fortalecer valores como la empatía, la responsabilidad social, el respeto por la naturaleza y el compromiso con el bien común, principios que hacen parte del enfoque humanista tomista promovido por la universidad.
En tiempos donde los desafíos ambientales son cada vez más urgentes, iniciativas estudiantiles como esta evidencian que las nuevas generaciones no quieren ser solo espectadoras del cambio, sino protagonistas de él.
Porque sembrar un árbol también es sembrar conciencia. Y hoy, muchos jóvenes están dispuestos a hacerlo.








